jueves, 12 de enero de 2012
Re memorizando: Pasión
miércoles, 14 de diciembre de 2011
Montaña Rusa
Sabiendo a qué se arriesgaba, sin embargo se atrevió. Los segundos llenaron minutos, y los minutos horas. Los días se hicieron semanas, y esos meses comenzaron a hacer efecto.
Se espantaron los miedos que corrieron cobardes; se abrieron grietas en las puertas y ventanas, y poco a poco pequeños y transformables sueños comenzaron a inmiscuirse en ese cuarto que tan cerrado y oscuro se encontraba. Los rayos del sol dieron frente en la batalla contra esos muros y lograron vencerlos.
Poco a poco el cuarto recibió una puesta al día, se pintaron de colores las paredes, se adornaron los rincones, se lleno de luz y fantasía. Otra vez lo había logrado, ella estaba feliz, su cuartito interior nuevamente brillaba y le regalaba libertad. Tenía libre albedrío de sentimientos, de impulsos, de inspiraciones.
La comodidad se adueñó de su existencia, hasta que un día cayó en la cuenta de que todo eso no había ocurrido de la nada. Había alguien vestido con un pintorcito y un pincel lleno de magia que iba dibujando sus paredes, que dejaba huellas en su piso a cada paso, que la rodeaban por doquier.
No lo esperaba y no quería acostumbrarse, su memoria todavía estaba intacta. Se había prometido tiempo atrás no dejar entrar a nadie otra vez, estaba enojada consigo misma, había roto su promesa, pero aún así no hizo nada, esa presencia pintoresca realmente la alegraba y no podía negar que nada hubiese resultado igual quizás sin él. Así fue que no hizo nada mas que disfrutar de esa compañía y comenzó a preocuparse también por él.
Al tiempo comenzó a percibir que todos los días paraba su tiempo para prestarle atención al artista y cayó en la cuenta de que volvía a repetir la misma historia que tiempo atrás. Así fue que decidió echarlo de su cuarto tan especial y tan cuidado. Pero ese personaje se sintió mal y le hizo ver todo lo que había hecho en el cuarto. Se veía tan bonito lo que había hecho con ella que se convenció de que quizás debía darle una oportunidad al destino y arriesgarse una vez mas a subirse en esa montaña, que tras vueltas y vueltas vuelve al mismo lugar, pero quizás esta vez rodaría mas allá.
Las estaciones pasaron y ella seguía divertida rodando y rodando. El tiempo comenzó a hacer uso de su poder y los materiales empezaron a estropearse. Su cuarto empezó a oscurecer de a poquito, el agua que filtraba por las goteras poco a poco empezaron a desdibujar las paredes, las flores pedían agua a gritos, los adornos ya no se lucían por la tierra. ¿Dónde estaba ese artista de pintorcito y pinceles mágicos? En algún momento entre las vueltas se había perdido, había dejado de frecuentar ese lugar, ese cuarto.
Nuevamente la montaña rusa había terminado su vuelta en el mismo lugar que tiempo atrás. Las vueltas habían sido divertidas, pero el dolor de no sentirse en movimiento era mucho peor que la quietud del principio de esta historia.
No quedaba mucho por hacer, poco a poco fue juntando clavos y maderas abandonadas en el camino. Compró un martillito y la pequeña nuevamente tapó puertas y ventanas. Sobrenaturalmente su tamaño se encogió y volvió a sentirse chiquita otra vez.
Supuso que por lo menos lo había intentado, supuso que el que no arriesgaba no ganaba. Esta vez había perdido, pero ese artista quedaría en su recuerdo, quedaría grabado en las páginas de su vida y en cada rincón de su ser. No veía otro camino, así que comenzó sentándose, abrigándose, adaptándose a ese cuarto vacío, oscuro y silencioso, pero con la sonrisa de saber con certeza que había vuelto a amar.
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jueves, 8 de diciembre de 2011
Agua y Aceite.
En algún tiempo y un espacio intentaron ser uno
se mezclaron, se revolvieron, se agitaron
pero no bailaron al compás de los colores
por muy poco casi llegaron, casi lo lograron.
Ella dice sí, él dice no,
ella se escapa al norte, y él al sur,
ella usa blanco, él usa negro,
ella piensa en años y él en segundos.
Me pregunto si llegarán,
a eso de robarle sonrisas a la vida,
a escuchar los suspiros del destino,
a darle libertad al tiempo.
Pero el miedo los hace equivocarse,
porque no quieren las mismas cosas,
no buscan ser mezcla homogénea,
pero aún así se siguen buscando, escarbando, llamando.
Se resisten a bajar del carrusel,
que por instantes los hace feliz,
gritan no responder a leyes físicas,
saben que no serán mezcla, pero saben que jamás serán olvido.
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Este es uno de esos escritos que salen entre sueños de madrugadas… espero que guste, y que tengan una muy bonita semana.
martes, 15 de noviembre de 2011
Caminando con un desconocido.
EL aire caluroso de diciembre era en lo único que venía pensando. Cada paso caminado se hacia interminable y no veía la hora de llegar a casa. Los autos que iban y venían por la avenida, las bocinas, la gente gritando, el golpeteo de los martillos de las construcciones, ya comenzaban a agobiarme a un punto extremo en que quería correr hasta casa, pero el calor y la sed no daban pie a mi imaginación.
Los estudiantes que migramos a otras ciudades en búsqueda de nuevos rumbos y proyectos nos encontramos con esos problemas: las mudanzas. Cada dos o tres años cada pequeña familia, que somos amigos o hermanos, andamos recorriendo las calles, las inmobiliarias en búsqueda de un nuevo lugar para vivir. Lamentablemente la situación en Argentina en estos últimos años fue algo extraña, y ahora en 2011 nos damos cuenta de que los montos de alquiler se han ido por las nubes, pero los sueldos de nuestros padres siguen siendo igual, solo que ahora los bienes y servicios han aumentado. Así que la situación en esta ciudad, y en esta época del año, se remonta a estudiantes que llenan las inmobiliarias, preocupados y corriendo de un lado a otro para llegar a ver los inmuebles que se desocupan.
Esa era la situación en la que me encontraba. Caminando de mal humor, preocupada por el alquiler y mas aún porque era época de parciales a finales de curso. Siempre trato de hacer los viajes divertidos y suelo inventarme alguna especie de juego o reto durante. Esta vez fue distinto, yo simplemente iba distraída de lo que me rodeaba.
De repente al levantar la mirada puede ver un hombre muy singular. Tenía una marcha hemiparética, pelo largo y gris, con muchos rulos, como cual rockero de los 80. Tenía unos ojos celestes que me recordaron al mar, pero la mirada tenia una mezcla de tristeza y de picardía. No era un hombre muy mayor, seguramente estaría por entrar en los 40. Me sonrió y a unos metros delante de mí se paro y se quedó mirándome. Supongo que me entro el miedo por un momento, pero cuando llegue a su lado tratando de seguir mi camino, simplemente me dijo hola, con una voz bajita. No podía hacer otra cosa mas que pararme a su lado y decirle un simple hola, y tratar de seguir caminando, pero algo en él hizo enlentecer mi paso, y de repente caí en la cuenta de que el se había volteado y yo lo estaba esperando.
Fuimos caminando unas cuadras juntos, me contó que había salido a despejarse, que estar en la casa lo aburría. Desde el accidente no había vuelto al trabajo, y en su casa se sentía inútil porque no se acostumbraba a los movimientos diferentes. Que se había resignado a las peleas con su empleador y con la ART, ambos se negaban a indemnizarlo como correspondía. Estaba seguro de que todo ya pasaría a ser un asunto legal mayor, pero no estaba preparado. Jamás se había imaginado que por un pequeño accidente en el trabajo, ahora ya no era el mismo. De un día a otro su vida había cambiado, y ya no tenía el control.
Recuerdo que me dijo que era afortunada, y que no anduviera por la vida creyendo todo seguro, que las pruebas siempre estarán ahí esperándonos. Me despidió con un gesto de “ok”. Cada uno siguió por su lado, el un poco mas contento de haberse desahogado con una desconocida, y yo un poco mas contenta de haber conocido otra historia.
La vida está llena de curiosidades, el hecho de existir y de afrontar lo que nos pasa día a día es un desafío. Detrás de todas nuestras distracciones simplemente todos somos humanos tratando de permanecer y seguir adelante.
Al final nuestros caminos se separaron, me arrepentí de no preguntarle el nombre, pero aunque no sepa ni nombre, ni dirección, sé que es la historia de uno más de nosotros, de uno mas que lucha y sigue, de uno más que aunque lo agobien los problemas no pierde la amabilidad y la simpatía con un simple desconocido.
¡Saludos! Les deseo una buena semana.
martes, 8 de noviembre de 2011
Más rápido que a pie
El movimiento balanceante, el ruido de la locomotora, la vibración de los rieles, era lo único que sentía mientras miraba el paisaje plagado de aviones, arbustos y modestas casas.
Tenía alrededor de una hora en tren y me dispuse a leer el libro de turno que llevaba en mi bolso. En cada parada los vagones iban ocupándose hasta que el asiento libre a mi lado fue elegido por una joven.
Pocas veces soy indiferente, será que esta vez la historia de San Atilano de Zamora y su anillo de oro me tenía abstraída, pero por alguna razón no preste atención a esa chica. En medio de una vuelta de hoja escucho un simple: –Hola. Al girarme me encontré con esa cara trigueña y una de las sonrisas mas grandes que he visto jamás. Me sorprendí, su voz tenía un tono muy particular.
Sin pensarlo me entregué a la charla y compañía que el destino me había preparado. Su nombre era Elsa, no era argentina, estaba paseando, de visita a su madre que había migrado hace 4 meses desde Paraguay, en busca de algún trabajo un poco mas redituable. Me contó que tenía 18 años, que había terminado el colegio y estaba planteando qué hacer con su vida.
¡Qué bonito!, es la única expresión que paso por mi mente. Una persona planteando qué hacer con su vida, qué utilidad darle, buscando los motivos, con ganas de hacer cosas, animándose a andar.
Quería pertenecer al cuerpo de policía… como era tan común le pregunté si quería venir a vivir a Argentina, y para mi sorpresa era una de las pocas que defendían su nacionalidad, ella simplemente quería ser policía en su país, su lugar, su ciudad, con su familia, sus amigos, quería darle a su gente lo tanto que ella sentía que habían hecho por ella.
¡Qué bonito!, fue la expresión ideal para tan curiosa persona. Confieso que últimamente mis pensamientos tiran hacia el lado pesimista, pero esto fue un buen cabezazo privilegiado que marcaba un gol en mi cabeza. Me gusta la gente como Elsa, que con 18 años planea y proyecta.
Hija de una madre que hace aros para una vendedora mayorista, hija sin figura paterna. Persona simple y emprendedora, con ganas de seguir y hacer de su vida algo mejor... ![]()
Su olor a jazmín, el lacio de su pelo oscuro y la suavidad de esa voz me trajeron paz y un poco más de esperanza, de saber y estar segura de que en la vida existe la magia, existe la hermosa casualidad, de saber que todavía hay gente amable y sociable… y gente sin miedo a charlar con su compañero de tren.
Ella se bajo tres paradas antes que yo… nos deseamos suerte en la vida… y el viento ondulante y muy campante, su presencia se llevó.
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¡Que tengan una buena semana!
martes, 1 de noviembre de 2011
Viajando por la urbanización.
Me miró, como cualquier persona que se cruza en el colectivo.
La miré, fue inevitable mi curiosidad, sus ojos negros me llamaron la atención, es un color totalmente inusual aunque parezca raro. Su delineado perfecto gritaba “mírenme”. Su mirada era brillante y su tez morena.
Inquieta intentando sostenerme de la barandilla del techo, cada vez que me giraba, me cruzaba con esos ojos. Era una mirada alegre, pícara. Comencé a preguntarme si quizás me conocería, si simplemente le había llamado la atención, o tal vez era una persona tan alegre que miraba así a todo el mundo.
Mientras seguía hablando con mi compañera, de a ratitos me giraba con disimulo y ahí estaba ella con esa mirada y sonrisa apuntándome… mientras ese pequeño espíritu se colgaba de su cuello y jugaba con su pelo negro azabache. Mi incomodidad poco a poco se fue pulverizando a medida que el viaje proseguía su camino habitual.
No supe nada de su historia, tampoco la volví a ver, pero pensé que esa comunicación entre dos extrañas, esas sonrisas regaladas, puede ser uno de los pequeños regalos que el presente nos lanza por doquier.
No la conocía, no tenía idea de su vida, ni sobre la de su retoño. Pero al bajar del colectivo esas pequeña manitas junto con las de su madre me saludaron por la ventanilla, y simplemente fui feliz.
jueves, 27 de octubre de 2011
Un Plan
con disimulo.
Voy a montar un escenario,
para irme de a poquito.Sin apuro y sin que caigas en la cuenta,
mis pies se moverán.
Mi memoria comenzará a olvidarte,
es lo que pensarás.
Mis palabras empezarán agotarse,
no notarás la ausencia.
Poco a poco, con arte y actuación
haré que me creas culpable.
Mi corazón se hará mas fuerte,
solo yo sabré tu culpa.
Pero lento, sin apuro
mi latido ya no lo hará por ti.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Pelusas
miércoles, 24 de agosto de 2011
Deseos para alguien ausente…
Hoy comparto con ustedes una especie de poema que escribí hace un tiempo… para alguien que fue muy importante para mí.
Quisiera un par de alas violetas y muy mullidas para poder echarme a volar, y así poder llegar mas rápido a tu lado.
Quisiera tener un frasco de mermelada que sea tan dulce y sabroso que te haga olvidar los sabores amargos que la vida te tira de vez en cuando.
Quisiera tener una cobija mágica para regalarte y que pueda abrigarte cada vez que te sientas solo y con frío.
Quisiera un reloj de otro mundo que parara el tiempo a tu antojo, para que puedas disfrutar más los lindos momentos, y los feos pasen rápido.
Quisiera un baúl que guarde escenas de besos y abrazos para que nunca te falten.
Quisiera un ropero en el que entrar, y que me transporte hasta tu casa, para poder hablar y reírnos una vez más.
Quisiera muchas cosas, cosas inimaginables que harían la vida un poquito mas bonita y llevadera.
Pero todavía no tengo superpoderes, así que hoy me conformo con saber que estás ahí durmiendo.
Me conformo con saber que el sol te recibe cada mañana y las estrellas iluminan tus noches.
Me conformo con saber que aún puedes ver, escuchar, oler, sentir… me conformo con saber que estés donde estés, aunque sea lejos de mí… estas bien.
jueves, 4 de agosto de 2011
Gusta Me
Gusta la gente que se hace cargo de lo que piensa.
Gusta la gente que no se censura y vive a flor de piel lo que siente.
Gusta la gente que expresa sus sentimientos sin miedo al qué dirán.
Gusta la gente que se levanta después de caerse… ¡Incluso algunos hasta sonríen! ¡Gusta esa gente!
Gusta la gente que no cataloga a las personas por los errores pasados personales.
Gusta la gente con proyectos y expectativas, pero que aún así no piden imposibles.
Gusta la gente que tras una tristeza sigue adelante y espera por más.
¡Yo hoy digo que ME GUSTA!
¡Yo hoy digo chau a los cobardes!
¿Uds. que dicen?
¡Un saludo para todo el que llegue hasta aquí!
